3. Dispersión

3. Dispersión

3.- Dispersión Los días, en su mayor parte, transcurren delante del piano sin otro interés que dejar caer mis dedos sobre teclas elegidas al azar, a la espera de que sea la melodía la que me encuentre a mí y no al … Sigue leyendo

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2. Lugares propios

2. Lugares propios

2.- Lugares propios Run away, find you a lover go away somewhere all bright and new I have seen no other who compares with you. Tom Petty De forma repentina, mi padre ha decidido regresar a Madrid. Me ha informado de … Sigue leyendo

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1.- Reinicio

1.- Reinicio

(Capítulo íntegro) 1. Reinicio I Ha sido la hostia: una sucesión de notas que encajaban a la perfección. He llegado a pensar que no podía ser verdad, que se trataba de un sueño en el que me escurría de la cama y … Sigue leyendo

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El otro Meursault

Yo creía que mi madre iba a estar siempre conmigo, así que su muerte me pilló desprevenido. A pesar de la enfermedad que arrastraba desde hacía tiempo y le había sumido en un estado calamitoso, señal inequívoca de un final próximo y que, sin embargo, yo prefería negar, amparado en el axioma de que una madre es eterna, al menos mientras un hijo la necesite.

Su pérdida trajo consigo, además, la sensación de no haber sabido aprovechar el tiempo que pasamos juntos. Por poner un ejemplo, me atormentaba no haberle dicho con más frecuencia te quiero. No lo tenía por costumbre a causa del pudor, la tibieza, la dejadez o qué se yo. Prefería ampararme en una sucesión de gestos cariñosos que suplieran la ausencia de palabras. En ocasiones, ella solía corresponder a éstos con una mirada interrogante, a la espera de una reacción mía, digamos más lingüística; y yo sólo acertaba a hundir mi cabeza en su pecho cálido y blandito y abandonarme, sin más, a su olor que tan delicioso me parecía y a la manera de latir su corazón, un hechizante tic-tac que me transportaba a mi primera infancia, cuando ella y yo fuimos tan felices.

Escenas como ésta se sucedían de vez en cuando. Como aquel domingo en que tras haber almorzado juntos en su piso, quise sorprenderla en la cocina, donde se encontraba afanada en recoger los restos del postre. La alcancé por la espalda, agarré su cintura y volví con delicadeza su cuerpo enjuto hasta situarnos cara a cara. Entonces la estreché entre mis brazos con fuerza y sentí, aterrorizado, la fragilidad que se había apoderado de su esqueleto. Me negué a aceptarlo, a reconocer en ella la prueba irrefutable de lo que el destino nos tenía reservado casi de inmediato. Como si ignorar el preludio de la tragedia descrita al detalle y rubricada en un informe médico pudiera obrar el milagro de restañar su salud.

Un escalofrío me traspasó el alma. Lo interpreté como un nuevo signo premonitorio. Aun así mantuve el abrazo, largo y cada vez más intenso. Y aunque noté que le faltaba el aire, no quise soltarla. Incluso intenté un te quiero frustrado por el suave empujón con el que ella se liberó de mí. Entre resuellos me decía “hijo, por Dios, casi me ahogas”, mientras enmarcaba mi rostro entre sus manos y me besaba repetidamente en la punta de la nariz.

El impostor

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Estoy aquí, apenas un metro por encima de vuestras cabezas, que agitáis levemente en la penumbra. Igual hago yo con la mía, sin más pretensión que escapar del foco que calienta mi coronilla y me aísla de cuanto sucede más … Sigue leyendo

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Haberes sentimentales a 28 de octubre

Llevo siete días sin leer un libro. Hace tres que, sin embargo, volví a escuchar música. Nada original: lo de siempre en otras voces; lo mismo que el personaje de la novela. Yo también elegí A satisfied mind. La preferí en la voz de Jeff … Sigue leyendo

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Impresiones intempestivas

Hoy el día ha olido a cicatrices recientes, a fluidos corporales embolsados, a jabón desinfectante, a menús especiales, a café de máquina, a ambientadores de lavanda. Hay el día ha sonado a ecos filtrados por el interfono, a pitidos monitorizados, a pasos atropellados, a papeles revueltos, a quejas justificadas, … Sigue leyendo

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En resumen

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A Wislawa Szymborska Este verano de paredes derribadas y levantadas de nuevo. De camas distintas a alturas distintas, de espacios contrarios sin libros con libros. De olores a guisos en portales de paso, de imágenes televisadas en misión de ataque. Este verano de soles que … Sigue leyendo

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